Ahora nos repiten cada día hasta la saciedad (me aburren) que las entidades bancarias y las constructoras están en crisis. ¿Y los demás qué? Y lo que realmente pasa es que tienen menos beneficios que en los últimos años. O sea, que quede claro: ganan menos dinero, no es que pierdan.
¿Y si pierden, qué pasa? Que sepan lo que es el infierno
Pues parece que todos nos tenemos que apretar el cinturón y estar preocupados por esta disminución de sus ingresos. Ya. ¿Y cuando ganaban lo que ganaban, repartían algo con los demás? Que yo sepa no. Ahora sólo les falta pedir que recemos por ellos. Y ya no hay tiempo para los rezos. Cada uno que apechugue con lo suyo. Lo peor de todo esto es que quien sí pierde de verdad, como siempre, es el del escalafón más bajo: el obrero.
Y si hablamos de los banqueros ¿Quién tiene lástima de ellos? Sí, te dan dinero; pero se lo tienes que devolver con creces por la cuenta que te tiene. Por una vez que ganen un poco menos tampoco pasa nada; aunque una cosa está clara, ellos nunca pierden. Y qué decir de los “pobrecitos” constructores; que pena me dan. Hoy día en España los mayores millonarios siguen siendo ellos.
Me sigue haciendo gracia lo del cinturón. La mayoría de los ciudadanos lo llevamos apretado, en el último agujero, desde que nacimos.
A todo esto habrá algún botarate que se le ocurra decir que ellos nos dan de comer. Si no fueran ellos… Todos somos necesarios, pero nadie es imprescindible.
Somos más de dos los que pensamos así.